Verdades que nadie te cuenta sobre la libertad financiera

Cómo alcanzar la libertad financiera

En un mundo tan cambiante y lleno de oportunidades como el que vivimos, es muy importante tener claros nuestros objetivos de inversión y mantenernos enfocados en ellos.

Mucha gente parece tener la libertad financiera como única meta. Unos lo expresan en años, otros en una cantidad al mes. Hay quien utiliza barras de progreso, mostrando qué porcentaje de su libertad financiera han logrado alcanzar. Pero, realmente, ¿qué es la libertad financiera?¿Para qué nos sirve? Así es como yo entiendo la libertad financiera de la que disfruto ahora.

 

Llámalo independencia, libertad financiera o FiRe

Seguramente te hayas encontrado en un montón de sitios expresiones como libertad financiera, independencia económica, jubilación temprana.

Si también lees en inglés, estoy seguro que estarás más que familiarizado con el movimiento FiRe (Financial Independence Retired Early), que viene a ser una jubilación muy muy anticipada en la que vives de tu dinero y tus inversiones.

Existen casos de gente que incluso se plantea ahorrar un par de millones de euros o dólares antes de cumplir los 30 años, para después vivir el resto de su vida de ese dinero.

Lo llames como lo llames, creo que todos estamos de acuerdo en la idea de libertad detrás de todos estos conceptos. Pero, ¿de dónde viene esta idea de libertad?¿Por qué ha surgido con tanta fuerza en los últimos años?

 

Mirando hacia atrás

Para entender el presente, nada mejor que conocer el pasado. La historia siempre nos da pistas de por qué ocurren ciertas cosas y cómo hemos llegado hasta aquí. En el ámbito del trabajo, las cosas eran más o menos así.

Desde pequeños nos han educado para estudiar, tener un título universitario, conseguir un buen trabajo, ascender poco a poco y jubilarnos con una pensión pública decente.

No me refiero solo a la educación que nos dieron nuestros padres. Todo el conjunto de la sociedad parece empeñado en perpetuar este plan de vida. Puede que a principios del siglo XX este fuera un esquema válido.

 

Casi todos los países desarrollados se basan en sistemas educativos rígidos y poco realistas

 

La educación prusiana es el modelo educativo que utilizan, en mayor o menor medida, todos los países desarrollados del mundo, en sus escuelas y universidades públicas. En esencia, consiste en educar y formar a los ciudadanos para que sean trabajadores útiles y soldados disciplinados.

Hasta los años 80 del siglo XX este pudo ser un esquema válido. Repasando la historia del siglo pasado, contar con un gran número de soldados era decisivo en las infinitas guerras que se libraron.

Las fábricas requerían cantidades enormes de mano de obra cualificada. ©PBS ©Ford Motor Company
Las fábricas requerían cantidades enormes de mano de obra cualificada. ©PBS ©Ford Motor Company

Dos guerras mundiales, guerras civiles y conflictos originados por movimientos separatistas o ultranacionalistas requerían de ejércitos formados por millones de soldados. Por no hablar de golpes de estado, dictaduras y regímenes totalitarios. Si lo tuyo era el ejército, definitivamente el siglo XX fue tu siglo.

En cuanto a los trabajadores, la industrialización masiva y la necesidad de mano de obra en las ciudades requería trabajadores cualificados para forjar, soldar, taladrar. Y por supuesto, para diseñar e inventar nuevas máquinas. Parecía una buena idea hacer que todo el mundo tuviera cierto grado de educación y conocimientos.

Además, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la economía europea y, en especial, Estados Unidos, vivieron un periodo de expansión y crecimiento memorable. El dinero empezaba a fluir poco a poco. Un par de décadas después, en los 60 y 70, el número de ciudadanos con educación universitaria había aumentado considerablemente, comparado con los años 20 o 30.

Hasta aquí todo parecía bajo control en el mercado de trabajo. Estudias una carrera, encuentras un buen trabajo y, 40 años después, te jubilas con una pensión del estado. Todo en orden.

 

El mercado de trabajo hoy

La ciencia, la tecnología y, sobre todo, internet, han disparado el número de trabajadores cualificados que se necesitan para que todo esto siga en marcha.

No solo para que siga, sino para que aumente exponencialmente la importancia y la repercusión de la tecnología en nuestras vidas. Programadores, analistas de datos e ingenieros de IT pueden ser algunas de las profesiones más demandadas.

Aunque tampoco parece una mala idea ser blogger, youtuber o influencer. Internet ha creado nuevas oportunidades de ganarse la vida que ni siquiera podíamos imaginar hace una década.

La oferta de estudios superiores hoy en día es increíble. Sobre todo en el ámbito privado. Un montón de academias e institutos ofrecen formación en casi cualquier área de conocimiento en la que nos queramos especializar.

Estos planes de estudio no solo ofrecen formación y conocimientos en las áreas genéricas tradicionales, como economía, derecho o ingeniería. También es posible adquirir conocimientos sobre tecnología de los alimentos, seguridad de datos o responsabilidad social corporativa.

 

Es imposible predecir qué profesiones serán las más demandadas dentro de una década

 

Las posibles salidas laborales y profesionales parecen no tener fin. Y en realidad es cierto. Todos podemos especializarnos en el área de conocimiento de queramos, por reducida o marginal que parezca. Siempre encontraremos un curso, grado universitario o master que nos proporcione todo ese conocimiento.

Estudiar es más fácil que nunca. Casi todo el mundo tiene acceso a los conocimientos necesarios para ser un gran profesional en el área que elija.

Sin embargo, la tasa de paro juvenil en los países industrializados es preocupantemente alta. En España es alarmante, pese a que se ha reducido en los últimos años.

Esta es la tasa de desempleo juvenil a nivel mundial. No es como para tirar cohetes, la verdad.
Esta es la tasa de desempleo juvenil a nivel mundial. No es como para tirar cohetes, la verdad.
El paro juvenil en España es uno de los más altos entre los países desarrollados, pese a que se ha reducido en los últimos años.
El paro juvenil en España es uno de los más altos entre los países desarrollados, pese a que se ha reducido en los últimos años.

 

Entonces, si todos tenemos estudios superiores, formación especializada y varios master, ¿por qué es tan difícil encontrar trabajo? ¿O es que realmente no lo es?

 

Oportunidades y amenazas o cómo encontrar el momento adecuado

Dar por sentado el statu quo es uno de los mayores errores que podemos cometer. Cualquier nuevo invento o un nuevo nicho de mercado son recibidos con entusiasmo. Pero también los cambios generan inseguridad y temor ante un futuro incierto y unas circunstancias que no podemos entender o controlar por completo.

Por eso, a los seres humanos, los cambios nos encantan y nos aterran por igual. La diferencia muchas veces está en si consideramos esos cambios una amenza o una oportunidad.

Un gran descubrimiento científico suele provocar cambios increíbles en la sociedad y en la economía. El descubrimiento y uso de los motores a reacción abrió todo un mundo de posibilidades en el campo de la ingeniería.

Sin embargo, estoy seguro que los habitantes del Reino Unido lo percibieron como una amenaza, cuando en los años 40 empezaron a sufrir los ataques con cohetes V2 por parte de Alemania.

Wernher von Braun en su despacho de la Nasa en los años 60.
Wernher von Braun en su despacho de la Nasa en los años 60.

Por otra parte, los estudios de Wernher von Braun, creador de los cohetes V2, permitieron el posterior desarrollo del programa espacial americano. Y en última instancia, dieron a la humanidad la oportunidad de poner un pie en la Luna. ¡Asombroso!

Lo que para unos fue una gran amenaza en un época, fue una tremenda oportunidad para otros muchos, tan solo un par de décadas después.

 

Para cuando decidas qué estudiar o en qué trabajar, puede que ya sea demasiado tarde

 

En los años 60 parecía una gran idea ser ingeniero de cohetes en Estados Unidos. El programa espacial gozaba de gran popularidad. Todos los niños y niñas querían ser astronautas o construir esos inmensos cacharros que nos llevarían a vivir en el espacio, crear colonias en la Luna y viajar a Marte como el que se va de vacaciones a la playa.

¡Seamos todos ingenieros y astronautas!

Sin embargo, la realidad, unos años después, fue que el personal de la NASA se redujo a menos de una quinta parte. Los costes eran inasumibles y el público se cansó enseguida de tanta nave espacial que no llevaba a ninguna parte. La crisis del petróleo de los años 70 se encargó de poner la puntilla a la economía estadounidense y mundial.

¿Qué ocurrió con los miles de ingenieros que se graduaron en esos años? Algunos de ellos tuvieron éxito. Otros muchos, tuvieron que conformarse con trabajos para los que estaban sobrecualificados. ¿Os suena esto familiar?

En los años 80 y principios de los 90 pasó algo parecido con el boom económico. Todos querían ser asesores financieros, brokers de bolsa o empleados en un banco. La realidad fue que para cuando todos esos jóvenes habían acabado su carrera e incluso hecho algún master, el mercado ya no los necesitaba. ¡Os necesitábamos hace 10 años, no ahora!

A finales de los 90 ocurrió algo parecido con la burbuja de las punto com.

Normalmente, para cuando el conjunto de la sociedad es consciente de dónde están las oportunidades de trabajo, ya es demasiado tarde.

Este constante ciclo desincronizado de oferta y demanda laboral ha aumentado increíblemente en los últimos años. ¿Cómo decidir qué estudias y a qué te dedicas, cuando lo que hoy es una oportunidad mañana no será nada?

Es imposible predecir qué profesiones serán demandadas dentro de 3 o 5 años. ¡Por no hablar de dentro de una década!

Por desgracia, parece que el viejo sistema de formar trabajadores disciplinados con prósperas carreras laborales esperándoles no es la solución.

 

Más tiempo libre para todos

Tanto esfuerzo por tomar las decisiones correctas y elegir lo que estudiamos o en lo que trabajamos es agotador. La sociedad actual valora el ocio. A todos nos gusta tener tiempo libre para leer, tomar algo con los amigos o viajar.

La oferta de ocio es cada vez mayor. Sea cual sea tu interés o tu afición, seguro que encuentras la manera de desarrollarla. Foros en internet, tiendas online especializadas y tutoriales en Youtube hacen que cualquier afición o hobby esté al alcance de cualquiera de nosotros.

En ninguna época como la actual el ocio y el desarrollo personal al margen del trabajo han estado tan valorados como ahora. Lo que te define ya no es tanto tu trabajo como tus aficiones o lo que haces en tu tiempo libre.

 

Intentar aparentar que llevas una vida idílica consume muchísimo tiempo en las redes sociales

 

Las redes sociales permiten que todos parezcamos cocineros habilidosos, aventureros incansables o artesanos con paciencia infinita. Sin embargo, alimentar la máquina de Instagram, Facebook o Twitter lleva tiempo. Mucho tiempo.

El número de horas diarias que dedicamos a nuestros dispositivos digitales ha aumentado de una forma increíble, como se ve en este gráfico.

Cada vez dedicamos más horas a nuestros smartphones.
Cada vez dedicamos más horas a nuestros smartphones.

 

Pero, ¿de dónde sacamos el tiempo para esas aficiones?

Esa es la gran paradoja de nuestro tiempo. Cada vez podemos hacer más cosas, como desarrollar aficiones o ver series de HBO. Pero cada vez tenemos menos tiempo para dedicarle a nuestros hobbies, a nuestra familia o a nuestros amigos.

 

El tiempo es el activo más valioso

Hemos ido recopilando los elementos de una ecuación muy interesante.

Por un lado, el sistema educativo no parece proporcionar los conocimientos que se necesitan, en el momento adecuado.

También, el mercado laboral demanda trabajadores que, en su mayoría, todavía no existen.

El miedo a quedarnos atrás y perdernos algo, aunque no sepamos muy bien qué, nos lleva a vivir hiperconectados y dedicar más y más horas a internet y a nuestros smartphones.

El tráfico de datos móviles ha crecido exponencialmente en los últimos años. ©Hootsuite
El tráfico de datos móviles ha crecido exponencialmente en los últimos años. ©Hootsuite

Eso hace que tengamos la sensación de no tener tiempo para nada, aunque cada vez hay más cosas que podemos y queremos hacer en nuestro escaso tiempo libre.

Entonces, ¿qué podemos hacer?¿Cómo salimos de esta trampa de tiempo, o de falta de tiempo?

Afortunadamente, lo que internet te quita también te lo da.

La aparición de internet, las redes sociales o el cloud computing ha abierto la caja de los truenos. Para mucha gente, puede ser un instrumento diabólico pensado para manipularnos, controlar nuestras vidas y limitar nuestra libertad.

 

No podemos dar marcha atrás y recuperar el tiempo que hemos perdido llevando una vida que, en realidad, no queríamos tener

 

Sin embargo, también puede ser una excelente oportunidad para desarrollar nuestras aficiones, relaciones personales y, en última instancia, nuestro trabajo.

Miles de puestos de trabajo se crean cada mes en todo el mundo, relacionados con internet y las nuevas tecnologías.

Ya sabéis que la robótica es algo que me alucina. Y, como os dije en este artículo, los robots no han venido para quitarnos el trabajo. Esta es solo una de los muchísimas áreas en las que podemos especializarnos, si es que queremos desarrollar nuestra carrera laboral por ahí.

Pero de nuevo, quizá llegamos tarde. Y no queremos volver a caer en esa trampa.

Lo que queremos es tiempo. O, al menos, ser dueños de nuestro propio tiempo.

El tiempo es algo increíble. Lo medimos, lo perdemos o lo disfrutamos. Se puede usar para amar, para cocinar un chuletón o para lanzar napalm sobre campesinos indefensos.

Pero lo que nunca podemos hacer es crearlo. No podemos volver hacia atrás en el tiempo. No existe un Ctrl+Z de la vida. Si pierdes el tiempo, amigo, ya no lo recuperas.

Esa es la razón por la que disponer de él, del tiempo, se ha convertido en una de las metas de nuestros días.

Pero si tenemos que estudiar, trabajar, alimentar a internet con nuestras visitas y follows y seguir estudiando y formándonos para no quedarnos atrás, ¿cómo hacemos para tener tiempo?¿Cómo podemos vivir fuera de esa rueda que nos tiene atrapados?

 

En busca de la libertad financiera

Desde hace siglos, hemos estado dándole vueltas a un problema. Cómo hacer para disfrutar de la vida, destinando el máximo tiempo posible a todo lo que nos gusta y minimizando o, en el mejor de los casos, eliminando por completo la necesidad de trabajar duramente de sol a sol simplemente para mantenernos con vida.

Los alquimistas medievales prometían convertir el plomo en oro. La leyenda de Eldorado reservaba para su descubridor todas las riquezas del mundo. Y bueno, muchos gurús actuales ofrecen métodos para ganar dinero desde casa, en un tiempo récord, sin tener que hacer casi nada.

¿Qué tienen en común todas estas historias? Para empezar, que nadie se ha hecho rico ofreciendo aventuras en lugares paradisíacos ni experimentando con la mezcla de metales.

Nadie, salvo las agencias de viajes y algunas empresas metalúrgicas, aunque no de la manera que estas leyendas prometían. En cuanto a los gurús, sí, es cierto. Ellos sí han ganado dinero, a costa de la ingenuidad o la codicia de sus seguidores.

 

¿Iluminados que prometen grandes cosas en poco tiempo? No, gracias

 

Así que estaría bien decir que la libertad financiera no es algo fácil de conseguir. Ni tampoco llega rápidamente, por mucho que parezca que así es.

Pero entonces, ¿por qué todos hablan de libertad financiera como si fuera algo sencillo de conseguir? Pues porque realmente no es muy complicado. Aunque eso no quiere decir que sea fácil. Tan solo requiere disciplina, sentido común y mucha paciencia.

¿Tienes alguna o todas estas cualidades?¿Sí? Entonces ya estás en el camino correcto para alcanzar la libertad financiera.

El movimiento social de búsqueda de independencia financiera nació en Estados Unidos a principios de los años 90. Se empezó a hablar de cómo acumular suficiente dinero como para no tener que trabajar el resto de tu vida.

Una de las ideas básicas de este movimiento era el ahorro, el ahorro extremo. Reducir nuestros gastos al máximo, mirando muy bien en qué gastamos cada euro. Llevar una vida sencilla que no necesite de grandes gastos para funcionar. Y, por supuesto, invertir todo ese dinero que ahorramos, para que nos proporcione unos buenos ingresos mensuales.

Todo esto pareció olvidarse pocos años después, cuando la fiebre de internet y las punto com hizo que ganar dinero en bolsa fuera un juego de niños.

Al igual que en 1929, cualquier precio pagado por acciones de empresas relacionadas con internet parecía bueno, aun cuando fuera 2, 3 o incluso 5 veces superior al que se pagaba por ellas unos meses antes.

Sin embargo, en el año 2000 todo esto se fue al garete. El índice Nasdaq Composite, que agrupa a miles de empresas, sobre todo del sector tecnológico, electrónico e informático, perdió alrededor del 70% de su valor en un año, como puedes ver en este gráfico.

La caída del Nasdaq a principios de 2000 fue histórica. No volvió a recuperar ese nivel hasta mediados de 2015.
La caída del Nasdaq a principios de 2000 fue histórica. No volvió a recuperar ese nivel hasta mediados de 2015.

El shock duró solo unos años. A partir de 2004, el sector inmobiliario y las hipotecas sub-prime (hipotecas concedidas a gente con un riesgo de impago muy superior al recomendable) hicieron que, otra vez, ganar dinero a espuertas fuera lo más fácil del mundo.

Lo que pasó después, en 2008, es de sobra conocido por todos.

 

La humanidad lleva siglos tratando de encontrar un atajo hacia la riqueza. Y, en menor medida, hacia la felicidad

 

Así que en 2011, en plena resaca de la crisis, la idea de independencia financiera resurge de la mano de Peter Adeney y su blog Mr. Money Mustache. Otra vez, las teorías y cálculos sobre cuánto ahorrar y cuánto dinero hace falta para vivir el resto de tu vida volvían a estar de moda. Puedes echar un vistazo a su blog aquí y hacer un poquito más rico a este encantador canadiense.

Pero no fue hasta 2018 cuando llegó el boom del “sé financieramente independiente y jubílate pronto” (FiRe en inglés, como dije antes).

Se calcula que alrededor de una cuarta parte de la población adulta de los países industrializados ha oído hablar alguna vez de este concepto.

Todo esto nos lleva a la actualidad, mientras escribo esto que estás leyendo.

La verdad es que no me identifico nada con el movimiento FiRe. Para empezar, porque nunca he ganado un sueldo tan alto como para plantearme una edad de retiro tan temprana como ¡30 años!

Segundo, porque no le veo ningún sentido a acumular una cantidad enorme de dinero y luego ir cogiendo de ahí. Y por último, porque ser económicamente libre no supone gran diferencia si no sabes muy bien qué hacer con ese tiempo y ese dinero.

Mi visión de la libertad financiera es muy personal, por supuesto. Cada uno de nosotros somos un mundo y nos mueven distintas motivaciones en la vida. Mi idea de libertad financiera es tan simple como esto:

 

No te equivoques de objetivo

El mayor error es considerar la libertad financiera como un fin. Sé que puede sonar a tópico, pero el dinero no debería ser un fin, sino un medio, una herramienta para conseguir lo que de verdad queremos en la vida.

Si uno se deja llevar y no presta demasiada atención a sus verdaderas motivaciones, es muy fácil caer en la trampa del dinero.

La mayoría de los seres humanos, al menos en los países desarrollados, piensan que tener dinero es conducir coches de lujo, cenar ostras y caviar, alojarse en suites presidenciales y llevar ropa de marca con logotipos gigantes.

Entiendo que es un estereotipo muy arraigado en la sociedad. Lo vemos en el cine, en las series, lo leemos en novelas y medios de comunicación. Tampoco ayuda mucho la carrera por aparentar una vida perfecta y maravillosa en las redes sociales.

La tentación de demostrar a todo el mundo que somos unos triunfadores es muy alta. Total, si mi vecino se ha comprado un Jaguar, ¿por qué no me compro yo un Porsche?

Y si de verdad tengo dinero, ¿por qué voy a aprovechar los descuentos y cupones del supermercado? Eso lo hacen los pobres.

A fin de cuentas, qué van a pensar de mí si visto con ropa de H&M y llevo un teléfono de hace 6 años.

Esto puede sonar exagerado, e incluso cruel. Pero a poco que prestemos un poco de atención, no es difícil comprobar que así es como actúa buena parte de la población.

Si ganar dinero y demostrar a todos que lo tienes es tu principal objetivo, lo más probable es que no lo consigas jamás. Intentar demostrar que se tiene dinero, aun cuando sea cierto, suele ser el principio del empobrecimiento.

 

Solemos confundir ahorro con tacañería. Y gasto con inversión

 

Según este estudio de la revista Sports Illustrated, llevado a cabo en 2009, el 78% de los jugadores profesionales de la NFL (liga nacional de fútbol americano) está en la bancarrota solo 2 años después de terminar su carrera deportiva. Podéis verlo en este gráfico.

La mala gestión del dinero lleva a la bancarrota a todos estos deportistas profesionales.
La mala gestión del dinero lleva a la bancarrota a todos estos deportistas profesionales.

Teniendo en cuenta que ganan una media de 3 millones de dólares (1 millón x 3 años de carrera profesional), ¿cómo puede ser que estén en la ruina tan solo 2 años después?

La respuesta no puede ser más fácil: vivir por encima de tus posibilidades.

Si creéis que eso solo les pasa a las grandes estrellas, ahí va un estudio más cercano.

De acuerdo con esta investigación llevada a cabo por la Universitat Oberta de Catalunya, el 70% de los ganadores de la lotería acaban arruinados al cabo de 5 años.

Recibir de golpe una cantidad enorme de dinero es la receta perfecta para el desastre. No saber controlar tus gastos y querer demostrar a todos cuánto dinero tienes acaba con cualquier cantidad de dinero en poco tiempo. Aunque sean varios millones de euros.

Recuerda siempre estas cifras cuando te toque la lotería. O cuando fiches como quarterback de los Dallas Cowboys. Lo que antes ocurra.

 

Este es el dinero que necesitas para alcanzar la libertad financiera

A estas alturas de la película seguro que dices: sí, vale, pero entonces qué es para ti la libertad financiera, listillo.

Es necesario aclarar que la independencia financiera no tiene un número. No hay un dato. No hay una fórmula mágica que aplicar para conseguir X cantidad de dinero en Y número de años.

Esta es una de las razones por las que en mi blog no encontrarás ningún contador ni ninguna barra de progreso acerca de cuánto gano, cuánto dinero tengo o cuánto me gustaría ganar.

No se trata de establecer un sueldo al mes ni una cifra en tu cuenta bancaria. Hay gente con serias dificultades para llegar a fin de mes, pese a ganar 4.000 euros al mes. Y es muy probable que conozcas a alguien que, con unos ingresos mensuales de 1.500 euros, viva tan ricamente, incluso mejor que todos nosotros.

 

Controlar bien tus gastos y manejar tus inversiones con sentido común suele ser garantía de éxito a largo plazo

 

Es curioso descubrir la idea de riqueza que cada uno tenemos. Algunos serán como los ejemplos que hemos visto antes: un pozo sin fondo de derroche. Otros querrán pasar los próximos diez años de su vida recorriendo el mundo en una autocaravana. Y seguro que a más de uno le encantaría comprarse una cabañita a orillas de un lago y pasar allí horas y horas pescando.

Que lo consigas o no solo depende de una cosa. Y ahora sí que te voy a dar un dato exacto. Anótalo bien porque esta, de verdad, es la cantidad de dinero que necesitas tener, sí o sí, para ser financieramente libre y no tener que volver a trabajar nunca más.

 

Tan solo necesitas tener… suficiente

Tener suficiente dinero es mucho más importante que tener mucho dinero. Te propongo un ejercicio. Elige tu respuesta:

 

¿Quién goza de mayor libertad financiera?

A) Un señor que cobra una nómina de 4.500 euros al mes y no ahorra nada.

B) Una chica que gana 689,71 euros al mes y ahorra casi todo lo que gana.

C) Una señora que gasta en todo lo que necesita y aun así le sobra para seguir invirtiendo.

D) ¡Ninguno! Son todos unos pringaos.

 

El señor de la respuesta A) seguro que goza de una calidad de vida envidiable. Puede que cene fuera de casa algunos días a la semana. Seguro que tiene un descapotable chulísimo y juega al golf los sábados con sus compañeros de partida de póker.

Pero lo que ese señor no sabe es que está confundiendo ingresos con patrimonio. Pese a que gana una buena pasta al mes, ¿qué ocurriría si de repente pierde esa única fuente de ingresos? ¿Qué sería de él si lo despiden? No contar con una buena cantidad de activos que financien tu pasivo a largo plazo es tener todos los números de la lotería del desastre.

O dicho de otra forma, si tus ingresos estables no cubren al menos tus gastos corrientes en un periodo de tiempo de varios años, entonces lo estás haciendo genial para permanecer en la rueda de hamster de ganar-gastar-ganar más-gastar más. Pese a su sueldo, este señor está a años luz de la libertad financiera.

La chica de la respuesta B), sin embargo, parece que se toma más en serio la gestión de su dinero. Es muy cauta con sus gastos. Y dado que aún vive con sus padres, puede ahorrar, digamos, el 70% de lo que gana.

Por cierto, el sueldo de esta chica, 689,71 € no es una cifra al azar. Es justo el primer sueldo que cobré en mi primer trabajo con contrato, en 2003.

Volviendo al caso de la chica, tiene una buena disciplina de ahorro, y eso siempre es una gran noticia. Pero acumular dinero sin invertirlo, dejándolo morir lentamente en una cuenta bancaria, tampoco es una gran decisión a largo plazo.

 

Si tus ingresos a largo plazo no cubren, al menos, tus gastos corrientes, puedes encontrarte en graves apuros

 

Es cierto que tiene la ventaja de la liquidez, porque tiene su dinero siempre disponible y no corre ningún riesgo de perderlo, por ejemplo, en la bolsa. Pero si no hace nada con él, en 10 o 15 años, su dinero habrá perdido entre un 12% y un 21% de su valor. Todo gracias, o por culpa, de la inflación, que en los últimos 15 años ha rondado el 1.5% anual, de media, en la zona euro.

Así que no parece que, a largo plazo, esa sea una decisión inteligente.

El caso de la señora C) no parece muy espectacular. Ni siquiera tenemos una pista sobre cuánto gana o cuánto gasta. Pero lo que sí sabemos es que, gracias al rendimiento de sus inversiones, tiene suficiente dinero para cubrir sus gastos y llevar la vida que desea. Y aún así le sobra algo para seguir invirtiendo y beneficiarse de la magia del interés compuesto.

Y por supuesto, si has elegido la D), estás en tu derecho de pensar así. Yo también creo que, al menos dos de ellos, ¡sí que lo son!

 

No solo busques la libertad financiera, ¡disfrútala!

Después de todo lo que te he contado aquí, espero que te haya quedado más claro qué es para mí la libertad financiera y cómo deberías enfocar tus objetivos para conseguirla.

Sé que algunos de vosotros os sentiréis defraudados. Estoy seguro que esperábais alguna fórmula mágica, una regla que seguir o un método infalible para ganar dinero fácil y rápidamente desde casa.

Quizá pienses que la especulación y el trading son caminos de probada eficacia. La tecnología hace que invertir en productos de alto riesgo, como derivados y apalancados, sea super fácil. Solo os dejo esta captura de pantalla de la advertencia de una conocida plataforma. Que cada uno saque sus conclusiones.

©etoro
©etoro

Lo cierto es que mucha gente hoy en día sigue buscando ese Eldorado. Y la única cuenta corriente que consiguen aumentar es la de los gurús a los que siguen y creen ciegamente.

Por eso es importantísimo que, en lugar de buscar la libertad financiera, la disfrutes. Disfruta de toooodo el tiempo que vas a tener cuando dejes de preocuparte por si vas a ser el siguiente en ser despedido de tu empresa. Todos los buenos ratos que vas a pasar con tus amigos. Todas las risas que te vas a echar con tu familia en la próxima paella del domingo.

 

Haz lo que quieras hacer y preocúpate del dinero lo justo

 

Pero sobre todo, sobre todo, disfruta de todo el tiempo que te vas a dedicar a ti. A conocerte. A aprender todo lo que siempre quisiste aprender pero nunca tuviste suficiente tiempo. A todos los libros que te esperan para ser leídos. A toda la gente increíble que vas a conocer por el camino. Y todos los telefonillos a los que vas a llamar para luego salir corriendo 😉

Es lo único que tienes garantizado. Que vas a ser dueño de tu tiempo. Lo que hagas con él, ya es algo personal.

Y eso es todo lo que quería contaros. Os agradezco mucho que me sigáis post tras post. Es una pasada escribir todo esto y recibir vuestro feedback.

No olvides escribir tu comentario más abajo. Y si todavía no te has suscrito, pues házlo ya, ¡maldita sea! Solo envío 3 o 4 emails al mes. Nada de spam.

¡Nos leemos!

¡Deja tu comentario y hablemos sobre esto!