La regla de oro del inversor

A la hora de invertir nos llegan consejos de todas partes sobre cómo analizar activos, métodos eficaces de construir una cartera sólida o cómo conseguir rentabilidades superiores. Sin embargo existe un principio tan antiguo como el propio dinero que en ocasiones suele obviarse. Vamos a llamar a este principio la “Regla de oro del inversor”.

Esto os sonará

Si uno habla con un amigo sobre una inversión que tiene planeado hacer, seguro que una de las primeras cosas de las que hablaremos sea cuánto se puede ganar. Después de eso le seguirá cierto interés por saber de qué se trata y en ocasiones incluso hablaremos de un plazo.

Por desgracia, hay una pregunta que pocas veces nos hacemos hasta que es demasiado tarde: ¿Cuánto puedes perder?

Aunque parezca increíble, en la mayoría de las ocasiones en las que nos enfrentamos a una oportunidad de inversión no valoramos de una manera sensata y calculada la probabilidad de perder dinero. Al fin y al cabo todos estamos en esto para ganar dinero, ¿verdad? Nadie quiere hablar de pérdidas.

Pero pensémoslo un momento. Imaginemos un supuesto en el que compramos acciones, las que prefiráis. Pasado un tiempo, que dependerá de nuestra estrategia y del horizonte temporal en el que cada uno se sienta cómodo, nos damos cuenta de que no sacaremos nada en claro de esa compra y decidimos vender al mismo precio que compramos. Todo perfecto ¿no? Realmente, no.

Hemos pagado una comisión de compra, más un canon de bolsa e incluso puede que una comisión de corretaje. Ahora multiplica eso por dos al incurrir de nuevo en esos gastos cuando vendemos las acciones. Además de una comisión de custodia de valores.

En términos de rentabilidad es una operación desastrosa. Algunos se consolarán diciendo que unos meses después esas acciones cayeron y que, por tanto, evitaron una gran pérdida. Pero la realidad es que perdimos. Puede que solo unos pocos euros o unos cuantos cientos.

 

Y hemos dado con la clave

Acabamos de descubrir la regla de oro del inversor. No perder dinero.

Sí, así de simple. Para ser más exactos, la primera regla de cualquier inversión es preservar el capital. Y debemos grabar esta idea a fuego. No perder dinero debe convertirse en el pilar fundamental de todas nuestras inversiones.

Porque no tiene ningún sentido gastar 10 euros para ganar 8. Uno gana dinero recuperando el capital invertido más una plusvalía. Es sencillísimo, pero en ocasiones es tremendamente difícil de llevar a cabo.

Unas veces porque la promesa de rentabilidad es demasiado grande como para dejarla escapar. Es entonces cuando infravaloramos los riesgos y cometemos el error de asumir unos márgenes de seguridad demasiado pequeños, incluso inexistentes.

 

¿Se puede batir al mercado de forma continuada? La respuesta es no, por supuesto.

 

Otras veces sentimos la necesidad de batir al mercado constantemente. No queremos sentirnos estúpidos la próxima vez que nos tomemos una cerveza con los amigos y descubramos que alguien ha ganado más dinero que nosotros. Estoy seguro de que sabéis de qué os hablo.

Pues bien. Ha llegado la hora de ser racionales. ¿Se puede batir al mercado? Por supuesto que sí. Os aseguro que se puede hacer y en ocasiones sin demasiado esfuerzo. ¿Se puede batir al mercado de manera sistemática, todos los años y por un amplio margen? La respuesta por desgracia es que, con casi toda certeza, no lo conseguiréis.

 

Seguir esta regla a toda costa

Todas las grandes fortunas de nuestro tiempo se han construido sobre la sólida base de la regla de oro de no perder dinero. Es así de sencillo. Es el primer paso para ganar dinero, aunque suene obvio o estúpido.

Esto no quiere decir que siempre hemos de obtener ganancias en todas nuestras inversiones. Muchas veces cerramos posiciones en un valor con un precio similar al de compra, simplemente porque no lo vemos claro. Otras veces tenemos órdenes stop-loss que nos salvan de caer en el abismo. Pero lo importante es que en cómputo global no perdamos dinero.

No vamos a perder los nervios si hemos tenido unas pérdidas de 100 euros en una operación, siempre y cuando hayamos ganado 200 en otra. El balance global es de 100 euros de beneficio. Lo que no debemos permitir en ningún caso es que perder 100 euros se convierta en la tónica general de nuestras inversiones.

 

Si basáis vuestra estrategia de inversión en no perder dinero, ya habréis dado el primer paso para empezar a ganarlo.

 

Es muy fácil que esos 100 euros de pérdidas se conviertan en 1.000 o incluso mucho más. Creedme, ocurre.

Valorad siempre los pros y contras de una oportunidad de inversión. Contrastad datos, investigad. Y llegado el momento tomad una decisión. Si esa decisión es no perder dinero, ya habréis ganado.

¿Qué decisión arriesgada habéis tomado últimamente? ¿Os parásteis a valorar las posibles pérdidas? Si es así, estoy deseando leer vuestros comentarios. ¡Nos leemos!

 

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