¿Planes de pensiones? No, gracias

Además del Black Friday y los adornos navideños, hay otra tradición que se repite año tras año por estas fechas: la de las ofertas de los bancos para que contrates o traspases a un plan de pensiones. Si alguna vez te has preguntado la razón de esto, o si estás pensando en poner tu dinero en un plan de pensiones, estás en el sitio correcto para descubrir por qué pienso que los planes de pensiones no son una buena inversión. ¡Vamos a descubrirlo!

Qué es un plan de pensiones

Para empezar, nada mejor que tener claro qué es un plan de pensiones. Básicamente, es una clase especial de fondo de inversión. Es decir, tu dinero se invierte en una selección de activos financieros, con la esperanza de obtener una rentabilidad.

¿Qué diferencia hay entre un plan de pensiones y un fondo de inversión tradicional?

Sobre todo, el tratamiento fiscal. Seguro que has escuchado o leído un montón de veces que puedes desgravarte las aportaciones que hagas a un plan de pensiones. Esto quiere decir que cuando presentes tu declaración de la renta, podrás solicitar a Hacienda que te devuelva una parte de tus aportaciones.

¿Cuánto puede llegar a devolverte Hacienda por tus aportaciones a un plan de pensiones?

Eso depende de tu renta. Para un salario medio en España, Hacienda puede llegar a devolverte entre un 15% y un 30% de lo aportado a un plan de pensiones. Pero insisto, depende de tus ingresos y de tu situación personal y familiar.

¿Cuánto puedo aportar a un plan de pensiones?

Existe un límite respecto a cuánto puedes aportar a tu plan de pensiones y tener derecho a desgravación por ello. Actualmente, este límite es de 8.000 euros anuales o el 30% de tus ingresos por rendimientos del trabajo o actividades económicas. La menor de esas dos cantidades.

¿Quiere eso decir que no puedo aportar 10.000 o 15.000 euros anuales a mi plan de pensiones?

Por supuesto que puedes. Puedes aportar cuanto quieras. Simplemente, sólo podrás desgravarte por los primeros 8.000 euros. El resto no genera derecho a desgravación, aunque puedes desgravarte ese exceso en los 5 años siguientes. Pero siempre recuerda el límite de 8.000 euros anuales o el 30% de tus rendimientos del trabajo o actividades económicas, en cada uno de esos 5 años.

Por otra parte, un fondo de inversión no cuenta con esta aparente ventaja fiscal. No puedes desgravarte nada de lo que aportes. Pero a cambio, también puedes hacer traspasos entre fondos sin tener que pagar por ello ni tributar por las ganancias.

Si eres observador/a, te habrá llamado la atención la palabra aparente, cuando he hablado de ventaja fiscal en el párrafo de arriba. Esta es la clave. Lo más importante de un plan de pensiones. Y para comprender el porqué de esto y por qué tomé la decisión de liquidar mi plan de pensiones tras 11 años aportando, vamos a ver cómo funcionan.

 

Así funciona un plan de pensiones

Un plan de pensiones es, como dije antes, una clase especial de fondo de inversión. Aunque hay infinidad de ellos, todos son de alguno de estos tipos.

Tipos de planes de pensiones

Nuestro dinero se deposita en activos financieros. Estos activos suelen ser acciones, bonos de empresas privadas, letras del Tesoro y deuda pública. Incluso pueden invertir en otros planes de pensiones o fondos de inversión. La combinación y composición de estos activos es infinita.

En general, un plan de pensiones suele invertir en renta variable, como la bolsa. En renta fija, como los bonos del Estado. O una combinación de ambos.

 

La variedad de planes de pensiones es interminable. Esto ya deja claro que son una gran fuente de ingresos para los comercializadores, aunque no tanto para nosotros.

 

Todo depende de tu apetito por el riesgo y lo cómodo que te sientas con tus inversiones. Haz lo que te parezca mejor, lo que te haga sentir mejor, más feliz o más seguro. No hagas lo que un banco te diga que tienes que hacer. Nunca.

Ahora que hemos visto en qué tipo de activos invierten los planes de pensiones, vamos a seguir viendo cómo funcionan.

Funcionamiento de un plan de pensiones

Esto depende mucho del banco o intermediario financiero con el que lo contrates. Pero en casi todas las ocasiones, las aportaciones que hagas son configurables a tu medida. Puedes aportar dinero todos los meses, cada trimestre o de golpe una sola vez al año.

También puedes hacer aportaciones extraordinarias cada vez que quieras. O incluso suspender tus aportaciones si te quedas sin trabajo o simplemente decides poner tu dinero en otra parte. Tú decides. Es tu dinero.

El dinero que aportas se destina a adquirir participaciones del plan de pensiones. Estas participaciones tienen un precio que cambia todos los días, de forma parecida al precio de las acciones o el de los ETFs. A este precio diario se le llama valor liquidativo. Es el precio al que compramos una participación del plan de pensiones.

Y también es el precio que nos pagarán si liquidamos, si cancelamos nuestro plan de pensiones. Aunque como veremos más adelante, esto no es tan fácil como suena. Y es otro de los motivos por el que contratar un plan de pensiones me parece una mala decisión.

 

El valor liquidativo de un plan de pensiones es lo que determina el precio al que compramos las participaciones de ese plan, cada vez que aportamos dinero.

 

Una vez que te has dejado atrapar por los cantos de sirena de tu banco y has contratado tu flamante plan de pensiones, empiezas a aportar. Con la frecuencia que elijas, como vimos antes. Adquieres participaciones según el valor liquidativo del día y tu dinero se invierte. Todo en orden. Tu conciencia está tranquila porque has hecho lo que todos los bancos y gobiernos llevan años diciéndote que hagas.

Te ves a ti mismo en el futuro, disfrutando de tu jubilación porque fuiste lo suficientemente listo y previsor como para contratar un plan de pensiones.

Pero realmente ¿un plan de pensiones es una buena inversión? ¿Aporta ventajas fiscales? ¿Te permitirá vivir de él cuando te jubiles? ¿Y si decides llevarte tu dinero a otra parte? Y si necesito el dinero, ¿cómo lo recupero? Porque puedo recuperarlo, ¿o no?

Acompáñame para obtener todas las respuestas a estas preguntas.

 

¿Un plan de pensiones es una buena inversión?

Eso depende de la rentabilidad que estés dispuesto a obtener. Siempre ten en cuenta que toda inversión tiene dos enemigos. Las comisiones y la inflación. No importa el tipo de inversión que sea, ni el plazo. Siempre tendrás que vértelas con esos dos compañeros de viaje.

Comisiones de los planes de pensiones

Por lo que respecta a las comisiones, un plan de pensiones no es especialmente barato. Por suerte, los sucesivos gobiernos de España han ido reduciendo más y más las comisiones que se pueden aplicar.

En la actualidad, la legislación española establece las comisiones máximas que los gestores de planes de pensiones pueden cobrar. Dependerán de si el plan de pensiones es un fondo de renta fija, mixta o variable. Sus comisiones máximas son del 0.85%, 1.30% y 1.50%, respectivamente.

 

Aunque las comisiones de los planes de pensiones se han reducido mucho en los últimos años, siguen siendo mucho más altas que las de un fondo indexado de gestión pasiva.

 

Esto puede parecer poco, pero como ves en el gráfico de abajo, las comisiones anuales pueden comerse un buen trozo de la tarta de tus beneficios a largo plazo.

Impacto de las comisiones en la rentabilidad a largo plazo
Fuente: © CNP-Morningstar

Como ves, la diferencia de ese insignificante 1% adicional de comisiones es enorme. Puedes ganar 45.000 euros pagando un 2% de comisiones. O puedes ganar 55.000 euros pagando tan solo un 1%. O incluso superar los 60.000 euros si la comisión ronda el 0.5%. Esos 10.000 ó 15.000 euros de diferencia suponen… ¡un 100% o un 150% del capital inicial! Creo que ahora ya te haces una idea de lo que las comisiones suponen a largo plazo.

En comparación, un fondo de inversión indexado de gestión pasiva suele cobrar entre un 0.2% y un 0.7%. Esto supone menos de la mitad del coste en comisiones. Imagina esa sutil diferencia a lo largo de 15, 20 o 30 años. Como vimos en el gráfico anterior, pueden ser decenas de miles de euros.

Inflación

La inflación es el otro gran enemigo a batir en nuestras inversiones. Solo como recordatorio, la inflación es el incremento anual que sufren los precios de la comida, el combustible o la ropa de un país.

Esto hace que cada vez necesitemos más dinero para comprar las mismas cosas. O dicho de otra forma, nuestro dinero pierde valor. Eso es la inflación. Y si tu inversión no te ofrece una rentabilidad superior a la inflación, en realidad estás perdiendo dinero. ¡Sorprendente! ¿verdad?

Batir la inflación es solo el primer reto al que se tiene que enfrentar cualquier inversión. Pero eso solo nos asegura mantener el dinero que ya tenemos, mantener el poder adquisitivo.

Pero obviamente, invertimos para ganar dinero. Y como verás un poco más adelante, el efecto de la inflación en la rentabilidad media de un plan de pensiones es un duro golpe a su rentabilidad… ¡y a la nuestra!

 

¿Un plan de pensiones aporta ventajas fiscales?

Tradicionalmente, este ha sido el mayor argumento de los comercializadores de planes de pensiones. Como dije antes, en función de tu renta, podrás solicitar a Hacienda que te devuelva un porcentaje de las aportaciones anuales a tu plan de pensiones.

Esto puede parecer una ventaja. Porque, en cierto modo, Hacienda está pagando una parte de tu plan de pensiones, vía desgravación.

 

¿Tener que pagar impuestos por cobrar el dinero que aportamos? No parece una ventaja fiscal, sino todo lo contrario.

 

Sin embargo, lo que no te suelen explicar con detalle cuando lo contratas es cómo tributa un plan de pensiones cuando queremos liquidarlo. O cuando nos jubilamos y queremos cobrarlo. Para eso, vamos a conocer un poco del sistema fiscal español.

Fiscalidad de los planes de pensiones

Generalmente, existen dos grandes grupos de ingresos que una persona física puede tener. Los rendimientos del trabajo y los rendimientos de capital.

Rendimientos del trabajo

Los rendimientos del trabajo o de actividades económicas, como su nombre indica, son aquellos que recibimos como pago por nuestro trabajo. El sueldo que te paga la empresa para la que trabajas.

Estos ingresos tributan en función de las tablas de IRPF que todos los años publica la Agencia Tributaria. En la actualidad, esto es lo tendrás que tributar por tus rendimientos del trabajo:

Tramos de IRPF que se aplican a los rendimientos del trabajo
Fuente: © 2019 Ministerio de Economía y Empresa

Rendimientos de capital

El otro grupo son los rendimientos de capital. Aquí entrarían los ingresos o incrementos patrimoniales que recibes. Intereses de depósitos bancarios, beneficios por venta de acciones en la bolsa o lo que ganas invirtiendo en crowdlending y préstamos p2p.

Aquí hay tres tramos, como puedes ver en el gráfico de abajo:

Tablas de IRPF para rendimientos de capital
© 2019 SelfBank

En este punto encontramos la desventaja principal de los planes de pensiones. Y es lo que vamos a ver a continuación.

Mientras que en los rendimientos de capital pagamos impuestos solo por lo que ganamos, en los rendimientos del trabajo pagamos impuestos por todo. ¿Esto qué quiere decir? Vamos a verlo con un ejemplo.

Imagina que haces aportaciones a un fondo de inversión por valor de 20.000 euros. Unos meses después tu fondo ha subido como la espuma y decides venderlo. En ese momento tu fondo tiene un valor de 25.000 euros. Lo liquidas y recibes el dinero en tu cuenta bancaria. ¿Por qué cantidad tendremos que tributar? Solo por los 5.000 euros que hemos ganado. Porque son rendimientos de capital. Y lógicamente, no tenemos que tributar por los 20.000 euros que invertimos inicialmente. De acuerdo con la legislación actual, tendríamos que pagar un 19% de esos 5.000 euros. Es decir, 950€.

 

Tributar por rendimientos del trabajo en lugar de rendimientos de capital hace que los impuestos que gravan un plan de pensiones sean enormes y desproporcionados.

 

Ahora imagina que también recibes un sueldo bruto anual de 25.000 euros. Llegado el momento de tributar, de acuerdo con las tablas que vimos antes, pagaríamos alrededor de un 11%. O lo que es lo mismo, 2.750 euros. ¿Te das cuenta? Hay una diferencia enorme entre tributar como rendimientos del trabajo o tributar como rendimientos de capital.

Pues bien. La mala noticia es que los planes de pensiones tributan como rendimientos del trabajo. Tributan exactamente igual que el sueldo del ejemplo de arriba. Y tributan por todo el importe. Por las aportaciones que hagas y por los beneficios que consigas. Sí, has leído bien. Tus aportaciones tributan. Incluso si has perdido dinero al rescatar tu plan, tus aportaciones tributan.

Pero ahí no acaba todo, porque ahora viene la trampa mortal de los planes de pensiones. Y es que, además de haber tributado por tus simples aportaciones, ya habías tributado antes por ellas. ¿Cómo puede ser eso?

Pues porque el dinero que aportas a tu plan de pensiones ya había tributado antes. ¿Eh? ¿Cuándo? ¡No me he enterado! Bueno, ni tú ni casi nadie.

Si ahorras una parte de tu sueldo y lo destinas a un plan de pensiones, ya has pagado impuestos por recibir ese sueldo.

Si ahorras una parte de tus beneficios en bolsa y lo destinas a un plan de pensiones, ya has pagado impuestos por recibir esos beneficios.

Y si ahorras una parte de tus ganancias en crowdlending y lo destinas a un plan de pensiones, ya has pagado impuestos por recibir esas ganancias.

¿Lo ves ahora? ¡Vas a pagar impuestos dos veces por el mismo dinero! Es algo muy injusto y desproporcionado. Pero así es como funciona.

Si lo comparamos con un fondo de inversión tradicional, es una carga fiscal enorme. Porque un fondo de inversión normal y corriente solo tributa por el beneficio, no por lo que aportamos. Por eso dije al principio aquello de aparente ventaja fiscal de los planes de pensiones.

Si tu fondo de inversión ha aumentado de valor y decides liquidarlo, tributas solo por ese aumento, no por tooooooodo el fondo. Y mientras no liquides tu fondo de inversión, no tendrás que pagar absolutamente nada. Aunque haya subido un 300%.

 

Recuerda: cuando cobres o rescates tu plan de pensiones, tendrás que pagar impuestos por tus aportaciones, por el simple ahorro. La ventaja fiscal de los planes de pensiones no se sostiene por ningún lado.

 

En este momento dirás: ¿pero qué hay de la desgravación de las aportaciones mensuales que he hecho a mi plan de pensiones? ¿Eso no es ahorro fiscal?

Por supuesto que lo es. Pero incluso considerando que reinviertas esa devolución en tu plan de pensiones, el resultado es muy pobre y difícilmente consigue compensar sus lastres, como la doble tributación que vimos antes.

La conclusión es que aportar dinero a un plan de pensiones apenas supone ningún beneficio fiscal a largo plazo. Realmente estás difiriendo, retrasando, el pago de impuestos. Y cuando lo rescates y tengas que tributar por todo, absolutamente todo tu plan de pensiones, ese pago no te va a hacer ninguna gracia.

Es cierto que tu banco te recomendará rescatar tu plan poco a poco, recibiendo una pequeña renta mensual. En lugar de cobrarlo todo de golpe, para no pagar tantos impuestos. Pero eso supone no poder disponer libremente de un dinero que es tuyo y que te ha costado mucho ganar y ahorrar. Y, por supuesto, aunque solo recibas esa pequeña renta mensual… ¡también tributa!

En este momento hemos descubierto otro de los grandes inconvenientes de un plan de pensiones: la liquidez. Vamos a verlo y a responder así a otra pregunta.

 

¿Qué pasa si necesito el dinero de mi plan de pensiones?

Poder disponer de dinero en efectivo es lo que conocemos como liquidez. Si algo se parece mucho al dinero en efectivo, decimos que es muy líquido. El dinero que tienes en tu cuenta bancaria es muy líquido. Porque es tan fácil como ir al banco o al cajero automático y retirarlo.

En el extremo opuesto, podemos encontrarnos con los Bonos del Estado. Si hemos comprado bonos a 5 años, ese dinero estará ahí retenido hasta que recibamos la prima. Cosa que ocurrirá… ¡sí, dentro de 5 años! Es una inversión muy poco líquida. Porque no nos permite convertirla en dinero en efectivo fácilmente ni en poco tiempo.

Ahora que sabemos qué es, vamos a ver la liquidez de un plan de pensiones.

Liquidez de los planes de pensiones

Lo primero que hay que saber es que un plan de pensiones es un producto ilíquido. ¿Esto qué quiere decir? Que no podemos convertirlo en dinero en efectivo. Una vez contratado, no podemos recuperar ese dinero hasta que alcancemos la edad de jubilación.

Es una desventaja enorme respecto a la mayoría de opciones de ahorro o inversión. Porque si el día de mañana necesitas ese dinero, no podrás recuperarlo. O si prefieres invertirlo en un fondo de inversión, o en bolsa, o en crowdlending, no podrás recuperarlo. El dinero que aportas, se queda ahí.

Solo hay unos pocos casos excepcionales en los que podremos recuperar este dinero.

Casos excepcionales en los que puedes rescatar anticipadamente un plan de pensiones

Desempleo

Uno de ellos es el desempleo de larga duración. Podrás recuperar tu dinero si has estado en paro, de forma continuada, al menos 1 año. Además, debes haber agotado tu prestación por desempleo, si es que la tenías.

Enfermedad

Otro supuesto en el que puedes rescatar tu plan de pensiones es en caso de enfermedad grave. Esto implica no haber podido trabajar durante al menos 3 meses y necesitar cirugía o tratamiento hospitalario. Espero que nunca te encuentres en este caso.

Aportaciones hechas hace más de 10 años

La ley española recoge un tercer supuesto en el que puedes recuperar tu dinero aportado a un plan de pensiones. Desde el año 2015, es posible rescatar las aportaciones que tengan al menos 10 años de antigüedad. Sin embargo, ¿quiere esto decir que puedo rescatar mi plan si lo contraté hace 10 años? Vaya, me temo que no. Solo puedes recuperar las aportaciones que hicieras al plan hace 10 años o más. Las que hayas hecho hace 6 meses, o 6 años, se quedan ahí hasta que tengan una antigüedad de 10 años.

Una sorpresita adicional…

Ahora quiero hablarte de un supuesto extraordinario que casi nadie conoce. Es más, cuando solicité rescatar mi plan de pensiones en agosto de 2018, ni siquiera los empleados del banco lo conocían.

Tuvieron que consultarlo con su departamento jurídico. Recuerdo lo que disfruté viendo cómo trataban de impedir que me llevara todo ese pastizal. Porque sabía que tenía la ley de mi parte. ¡Y eso siempre nos da mucho poder!

Puedes beneficiarte de este caso extraordinario solo si eres autónomo. Y es que la legislación permite rescatar un plan de pensiones a un autónomo si se da de baja, deja de cotizar, cesa su actividad y se inscribe como desempleado. Sin ningún requisito adicional. Y puedes volver a darte de alta una vez que rescates tu plan de pensiones. ¡Maravilloso!

Sí, como lo has leído. Si eres autónomo y quieres rescatar tu plan de pensiones… ¡Adelante! Solo tienes que darte de baja en la Seguridad Social y en Hacienda y recuperar tu dinero.

La buena noticia es que no se exige ningún plazo. No es como en el caso del desempleo, en el que es necesario estar más de 1 año en paro.

 

Dejar de ser autónomo me permitió, además de vivir exclusivamente de mis inversiones, poder rescatar mi plan de pensiones.

 

En el caso de los autónomos, no se exige plazo. Únicamente tienes que inscribirte como desempleado y no tener derecho a prestación por desempleo. De hecho, solicité el rescate tan solo unos días después de darme de baja como autónomo.

Este supuesto está recogido en el artículo 9.3, d) del Real Decreto 304/2004, de 20 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de planes y fondos de pensiones. Puedes consultar en este link la legislación que lo contempla.

Todos estos son casos muy excepcionales. No se aplican a la inmensa mayoría de los titulares de planes de pensiones. Así que, como hemos visto, tu dinero se va a quedar atrapado en un plan de pensiones durante muuuuchos años.

Esto crea otro problema adicional. Es un concepto básico en economía y finanzas. Y por supuesto, también en crowdlending y préstamos p2p. Me estoy refiriendo a otro problema añadido de los planes de pensiones: el coste de oportunidad.

¿Qué es el coste de oportunidad?

En lugar de soltarte una definición aburrida, prefiero que lo veamos con un ejemplo.

Contratas un plan de pensiones con el que consigues, digamos, un 3% de rentabilidad el primer año. Después de ese tiempo, descubres mi blog y empiezas a interesarte por cómo invierto. Te das cuenta de que el crowdlending es una increíble oportunidad de inversión y entonces quieres poner el dinero de tu plan en Mintos, Debitum Network o ViaInvest.

Pero como tu plan de pensiones es ilíquido y no puedes recuperarlo, vas a tener que conformarte con ese 3% que te da tu plan, en el mejor de los casos. Teniendo en cuenta que mi rentabilidad global en 2019 invirtiendo en crowdlending va a estar alrededor de un 16%, estás perdiendo ese 13% de rentabilidad adicional que podrías conseguir. Es más del quíntuple.

 

El coste de oportunidad es otra gran desventaja de los planes de pensiones. No puedes asignar eficazmente tus recursos financieros.

 

Eso, ¡exactamente eso!, es el coste de oportunidad. Es el dinero que dejas de ganar por elegir una inversión menos rentable.

No hay ningún problema en ganar menos dinero. Tratar de batir al mercado por mucha diferencia es algo muy arriesgado y que casi nunca se consigue de forma continuada. Y aprovecho para decirte que el crowdlending no es una excepción en eso.

Pero una cosa es dejar pasar una oportunidad de inversión porque lo hemos elegido así. Y otra muy distinta es perder esa oportunidad porque tu dinero está retenido. Y va a seguir estándolo durante años. Puede que incluso décadas.

Por eso, el coste de oportunidad es otra enorme desventaja de un plan de pensiones. Porque no te permite disponer libremente de tu dinero para llevarlo a otro sitio más rentable. O menos arriesgado.

Ahora entenderás también por qué prefiero invertir en crowdlending a plazos cortos, generalmente de pocos meses. Porque puedo reubicar mi dinero si surge una oportunidad más rentable. O menos arriesgada. O lo que es lo mismo, mi liquidez es mayor. Y mi coste de oportunidad, menor.

 

¿Se puede vivir de un plan de pensiones al jubilarse?

Por mucho que algunos organismos oficiales, bancos, comercializadores y medios de comunicación generalistas se empeñen en hacernos creer que se puede, no es así.

Vamos a verlo con datos.

Salarios en España

Para empezar, ¿cuánto cobra un trabajador en España?. Nada mejor que la estadística para saberlo:

Salario medio en España en 2017
Los datos son de 2017, que son los más actualizados que ofrece el INE.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, el sueldo mediano es de 19.830 euros. ¿Y por qué elijo el sueldo mediano y no el medio? No es solo porque me gusten los Hobbits (chiste malo). Es porque estadísticamente, la mediana tiene en cuenta las desviaciones de datos. La media, no.

Cuando los salarios son muy dispares, como en España y casi todos los países del mundo, la media se verá distorsionada por los salarios muy muy altos. Y también por los extremadamente bajos. En cambio, la mediana ordena los datos y deja justo la mitad por encima y la mitad por debajo. Por eso refleja mejor la realidad. En este caso, los sueldos.

Los datos del gráfico de arriba están expresados en salario bruto. Es decir, sin quitar lo que te retiene tu empresa en concepto de IRPF en la nómina del mes y sin quitar lo que cotizamos a la Seguridad Social.

Entonces, ¿cuánto es el salario neto? Puedes usar esta calculadora para averiguarlo.

Si lo prefieres, ya he hecho los cálculos por ti y este es el resultado:

Sueldo neto
He redondeado el sueldo bruto a 20.000 euros.

Ahora que sabemos lo que se cobra, vamos a ver cuánto necesitamos aportar a un plan de pensiones simplemente para mantener el poder adquisitivo de nuestro último salario antes de jubilarnos. Por suerte, Aviva y Statista nos ayudan a conocer estos datos:

Ahorro necesario para complementar una pensión pública

Y esto es solo para complementar la pensión pública.

Rentabilidad de los planes de pensiones en España

Por último, seguro que te estás preguntando: ¿qué rentabilidad puedo esperar de un plan de pensiones?. De nuevo, el Banco de España y el INE nos echan una mano:

Rentabilidad histórica de los planes de pensiones en España

Como ves, una vez descontada la inflación (recuerda, ¡es tu enemigo!), la rentabilidad media de un plan de pensiones en los últimos 15 años ha sido de tan solo 0.84% anual.

Poniendo todo esto en perspectiva:

  • Ganas 1.366 euros al mes.
  • De ese sueldo, deberías aportar alrededor de 300 euros al mes a un plan de pensiones. Recuerda, ya has pagado a Hacienda por ganar este dinero.
  • Vas a obtener una rentabilidad neta del 0.84% anual.
  • Cuando empieces a cobrar tu plan de pensiones o lo rescates, tendrás que pagar a Hacienda por ello. Y en el caso de tus propias aportaciones ¡ya habías tributado por ellas!
  • ¡Y eso solo para complementar tu pensión de jubilación pública!

Ahora ¿cuánto crees que podrás cobrar de tu plan de pensiones? ¿Habrá merecido la pena después de tantísimos años aportando? ¿No habrá otras formas de rentabilizar tu esfuerzo y tu ahorro?

Si te sientes cómodo con esta situación y crees que es realista y sostenible, ¡te felicito!. Acabas de ganar un ticket para seguir en la rueda de hamster.

Si por el contrario piensas que no tiene ningún sentido… ¡también te felicito!. Pero por otro motivo. Porque estoy seguro de que intuyes que hay mejores formas de preparar tu futuro, aumentar tu patrimonio y empezar tu viaje hacia la libertad financiera.

Puedes leer este artículo que escribí, en el que hablo de por qué es importante invertir.

Conclusión

Con este artículo quiero agitar un poco el avispero de la educación financiera. Para que invertir sea algo natural para todos. Que la información financiera sea accesible a todos y no algo reservado para unos pocos. Y que saques tú mismo tus propias conclusiones, sin tener que seguir la opinión de nadie, ¡ni por supuesto la mía!

No solo se trata de conseguir mejores rentabilidades. Se trata de ser críticos. De cuestionarnos todas las verdades que damos por sentadas. De perseguir nuestros sueños sin importar que no sean los de casi nadie.

Se trata sobre todo de ser dueños de nuestras decisiones, de nuestra vida y… ¡de nuestro dinero!

No tengo ni idea de cómo será el futuro. Pero lo que sí sé es que, sea el que sea, será el resultado de mis decisiones. Y no de las decisiones de los demás. Eso es la libertad. Y la que más nos gusta: la libertad financiera.

Me encantaría conocer tu opinión sobre los planes de pensiones, los fondos de inversión y tu propia visión del ahorro y la inversión a largo plazo. Te invito a dejar tu comentario más abajo.

Muchas gracias por leer y compartir este artículo. Te agradezco un montón el tiempo que dedicas a seguirme en cada post que publico.

¡Nos leemos!

2 comentarios sobre “¿Planes de pensiones? No, gracias

  1. Buenos días,
    Interesante y bien documentado artículo. Pienso que el plan de pensiones está pensado para personas que no tienen capacidad de ahorrar, no porque ganen poco, sino porque no se administran y lo gastan algo muy generalizado en la cultura española.

    Por otro lado, yo tengo un PIAS desde hace unos 3 años y la rentabilidad que tengo a día de hoy que está la bolsa alta, es del 10,58%, aunque suele rondar el 7 o 8%, me gustaría conocer tu opinión al respecto de este sistema de plan de ahorro a largo plazo.
    Las opciones de liquidación son similares a los planes de pension, pero funciona parecido fiscalmente a los fondos de inversion. ¿Que opinas al respecto, Alberto?

    1. Gracias por tu comentario, Jesús. Me alegra que el artículo te haya parecido interesante.
      Fomentar el ahorro siempre es deseable. Y los planes de pensiones funcionan, como bien dices, como una hucha. Pero es una hucha absurdamente compleja, ilíquida e ineficiente, financiera y fiscalmente hablando.
      Me mantengo alejado de cualquier instrumento financiero en el que no tenga el control absoluto sobre mi dinero. Todo lo que añada complejidad e intermediarios innecesarios y reste capacidad de maniobra, como los PIAS, los Planes de Previsión Asegurados o los Unit Linked, implica perder capacidad de decisión. Aunque también entiendo que, en perfiles muy conservadores, pueden ser una opción de diversificación válida.
      Como siempre, lo importante es saber lo que hacemos y tener claro qué ofrece un PIAS y qué no.
      Te agradezco un montón que hayas compartido esta información.
      Un saludo.
      Alberto.

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