Diversificar, diversificar, diversificar

Ya apareció otra vez la dichosa palabra: diversificación. Suele ser uno de los primeros consejos que se dan a quien empieza a invertir. Detrás de esta advertencia hay toda una serie de razones que hacen que la diversificación sea uno de los pilares básicos de una buena estrategia de inversión.

 

Pero antes, un aviso. Haz lo que yo diga, no lo que yo haga. A veces yo mismo he caído en el error de concentrar demasiado mis inversiones. En general, cuando lo he hecho no me ha ido mal, porque en general he sabido sopesar los riesgos. Pero en ocasiones he llegado a perder mucho dinero, y por eso quiero evitar que cometáis los mismos errores que yo he cometido. Allá vamos.

 

No poner todos los huevos en la misma cesta

Que levante la mano quien no haya escuchado nunca esta frase. Puede parecer un tópico, pero es que si se te cae la cesta al suelo y todos tus huevos están ahí, vas a perderlo todo. Diversificando reducimos la exposición al riesgo de nuestras inversiones. Por si alguien todavía lo duda, vamos a verlo con un ejemplo.

 

Diversificar sirve para reducir el riesgo de nuestras inversiones.

 

Imaginad que invertís 1.000 euros en un solo producto, elegid el que queráis. Pongamos que prestáis dinero a una persona, el individuo X. Si esa persona no os devuelve el dinero perderéis los 1.000 euros.

Ahora imaginad que tenéis los mismos 1.000 euros, pero esta vez, en lugar de prestarlo todo a una sola persona, le prestáis 10 euros a 100 personas, incluido el individuo X del ejemplo anterior. De nuevo, este individuo X no tiene ninguna intención de devolver el préstamo, así que perdéis el dinero que le habéis prestado. Todas las demás personas os devuelven el dinero al vencimiento.

 

La mayoría de nosotros preferimos dormir tranquilos por la noche reduciendo el riesgo de nuestras inversiones.

 

¬ŅQu√© ocurre ahora? El individuo X sigue sin pagar, pero esta vez solo representa el 1% de vuestra inversi√≥n, en lugar del 100% del ejemplo anterior. Es m√°s, incluso si os encontr√°is con 10 o 12 personas m√°s que, como X, no os pagan, seguir√©is recibiendo el pago puntual del restante 90 u 88% de la gente, respectivamente.

Lo que hemos conseguido es reducir el riesgo de impago de nuestra inversión. Al diversificar conseguimos reducir el riesgo de nuestras inversiones.

Poniendo los huevos en 100 cestas diferentes hemos evitado que, al caerse alguna que otra cesta, todos los huevos se rompan.

 

Diversificar para reducir el riesgo, no para aumentarlo

Es importante no obsesionarse con diversificar demasiado, ya que entonces correríamos el riesgo de invertir en proyectos que no nos convienen, solo por diversificar.

Volviendo al ejemplo del individuo X, si ya le estoy prestando el dinero a más personas y para diversificar le presto dinero también a X, en realidad estoy aumentando el riesgo, no reduciéndolo. Porque estoy exponiendo mi inversión a una persona con un dudoso historial crediticio, nuestro querido individuo X.

Esto, en la práctica, es muy difícil de valorar. Exige un análisis meticuloso y una exhaustiva evaluación del riesgo, cosa que siempre hago y que por supuesto os recomiendo.

 

Una consecuencia indeseada

A menudo, diversificar implica invertir en activos más seguros, pero también menos rentables. Si repartimos nuestro porfolio entre activos más y más seguros, casi con toda probabilidad llevará aparejada una menor rentabilidad. Esto es algo lógico, creo que todos lo entendemos.

Pero lo que est√° claro es que la rentabilidad global de nuestros activos disminuir√°, m√°s o menos en la misma medida en la que lo hace el riesgo.

Aquí es donde entra en juego el perfil de cada uno. Lo que llamamos apetito por el riesgo. Dependiendo de lo cómodos que os sintáis con vuestras inversiones, iréis construyendo un portfolio más o menos diversificado.

 

Encontrarse a gusto con nuestras inversiones

Unas veces seguro que le dais prioridad a la rentabilidad, aun a sabiendas de poner en riesgo vuestro patrimonio. Otras veces preferiréis dormir tranquilos por la noche y elegiréis un porfolio menos rentable, aunque también menos arriesgado.

 

Es importante encontrar el equilibrio entre riesgo y rentabilidad con el que nos sintamos a gusto.

 

Lo importante es descubriros a vosotros mismos. Identificar qué es lo que os hace sentir mejor: la tranquilidad o la rentabilidad. Y sobre todo, no tengáis miedo a equivocaros. Aunque os lo hayan dicho ya mil veces, es la mejor forma de aprender.

Así que poneos manos a la obra. Buscad nuevas oportunidades de inversión. Intentad repartir vuestro dinero entre distintos activos y encontrad el equilibrio entre riesgo y rentabilidad con el que os encontréis a gusto.

¬ŅYa lo hab√©is hecho? ¬ŅEst√°is en el proceso de hacerlo? Contadme c√≥mo os ha ido y cu√°l es vuestra estrategia de diversificaci√≥n preferida. ¬°Nos leemos!

¬°Deja tu comentario y hablemos sobre esto!