Cómo empecé a invertir

Todos tenemos un pasado. Una historia que nos acompaña durante toda nuestra vida. A veces nos gustaría cambiarla y otras veces repetirla, pero con los años he aprendido que ese es uno de las mayores errores que podemos cometer. No hay nada como mirar al futuro y seguir adelante con este viaje increíble.

Mis inicios como inversor se remontan a finales de 1999. Después de estudiar Económicas me pasé a Ciencias del Trabajo. Fue al acabar esta carrera cuando mis amigos y yo decidimos hacer un viaje por Túnez para celebrar que por fin íbamos a dejar de ser estudiantes. Hicimos este viaje en febrero de 2001, un año y algo después de empezar a invertir.

Lógicamente en aquellos años la banca online era casi inexistente, de manera que me dirigí a mi banco de entonces, que todavía se llamaba BBV, sin la A de Argentaria. No recuerdo las comisiones que pagué pero imagino que debieron ser astronómicas. Siendo estudiante no tenía mucho dinero, claro. Tampoco podía permitirme diversificar porque solo las comisiones de compra se iban a comer casi toda la rentabilidad. Así que me tiré a la piscina y compré únicamente acciones de Iberdrola. Las compré a un precio de unas 524 pesetas cada una. El euro existía oficialmente pero todavía no se habían puesto en circulación ni monedas ni billetes.

En cuanto BBV se fusionó con Argentaria, uno de sus primeros pasos fue crear su banca online. Quizá algunos recordéis Unoe. Ese ha sido mi broker desde mayo de 2000 hasta que dejó de existir como tal en diciembre de 2016. Nunca necesité más herramientas de las que ofrecía. Pero sobre todo lo usé por las ridículas comisiones de compra-venta y custodia que cobraban. Un saludo desde aquí, allá donde estés, Unoe.

Mi experiencia como inversor se limitaba a lo poquísimo que aprendí en Económicas y a lo que compartíamos juntos en el Club de Inversores de la facultad. Intentábamos crear métodos de inversión, analizábamos gráficas e incluso había competiciones para ver quién creaba la cartera con más rentabilidad.

Finalmente, en diciembre de 2000 vendí todas las acciones de Iberdrola a un precio de 3,912 euros (unas 651 pesetas), lo que representa una revalorización del 24,23% en poco más de 13 meses. ¡No está nada mal para un debutante! Debo decir que, hasta la fecha, es la mayor rentabilidad anual que he conseguido jamás. Nunca he vuelto a batir este porcentaje. Ni en acciones, ni ETFs, ni Warrants ni nada en lo que haya invertido nunca. Algunos años me he acercado, pero no demasiado.

Pues bien, esta es la historia de cómo empecé a invertir a los 22 años y de cómo me pagué el viaje de fin de carrera (con un poco de ayuda financiera de mis padres, también hay que decirlo). Todo gracias al impulso de aprendizaje, experiencia y evolución que siempre me ha acompañado, desde que era pequeñito.

Así que si os estáis planteando empezar a invertir, y espero que sí, no tengáis miedo. Hoy en día es mucho más fácil y barato operar en multitud de mercados y en un montón de productos que cuando yo empecé.

De paso podéis echar un vistazo a este artículo que escribí sobre por qué es importante invertir.

Y vosotros, ¿habéis empezado ya a invertir? ¿Os lo estáis pensando? ¿Lleváis incluso más años que yo invirtiendo? Contadme más sobre vuestras historias personales como inversores. ¡Nos leemos!

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