Así dejé de ser un inversor tradicional

Como a los dos tipos de la foto, me gusta salirme de los caminos cómodos y meterme en el barro. Dentro del universo de la inversión nos encontramos con un montón de opciones en las que invertir. Podemos comprar bonos del estado, acciones, ETFs o CFDs. También podríamos invertir en Warrants, Futuros o cualquier otro instrumento apalancado. Se nos puede ocurrir también comprar un local, una vivienda, un garaje o un trastero para alquilarlo y obtener una renta mensual. Incluso podemos poner en marcha un negocio y desarrollar una actividad empresarial. Todos estos ejemplos constituyen la base tradicional sobre la que, históricamente, se ha construido el patrimonio.

Desde 2012 hasta mediados de 2015 mi estrategia de inversión estuvo centrada en, llamémoslo así, instrumentos financieros convencionales. Mi cartera de inversión estaba compuesta por acciones (44.3%), warrants (3.8%), bonos del estado (4.7%) y plan de pensiones (47.2%). En este artículo os hablo sobre la importancia de diversificar.

Desde 2015 a agosto de 2018 reequilibré mi porfolio, dejándolo en acciones (58.1%), depósitos bancarios (4.3%) y plan de pensiones (37.6%).

Los que llevéis algún tiempo invirtiendo en bolsa sabréis que 2018 fue un año particularmente complicado, con dos caídas considerables: a finales de enero y más tarde entre agosto y diciembre. Mi rentabilidad en bolsa en 2018 (hasta agosto, cuando cerré todas mis posiciones) fue del 15.48%. Un resultado más que excelente. Pero el desgaste psicológico y físico que implicó hizo que me replanteara toda mi estrategia. Comencé mi retirada cerrando posiciones a partir de mayo. Esto me llevó unos tres meses. En julio me deshice de las acciones que me quedaban de Aena, Intel y Deutsche Börse. A finales de agosto vendí las últimas acciones de Twitter que había comprado el 30 de julio, aprovechando el desplome tras anunciar el cierre masivo de cuentas falsas. Después de casi dos décadas desde mi primera compra de acciones era la primera vez que abandonaba la bolsa.

Además, como parte final de la estrategia de reestructuración de mis inversiones, que pensaba orientar al crowdlending, tomé una decisión sobre mi plan de pensiones. Lo había contratado en 2007 y tenía acumulada una cantidad considerable. Pero como ya sabréis, el capital invertido en un plan de pensiones no puede ser rescatado hasta haber transcurrido 10 años desde la aportación. En los últimos 11 años mi plan de pensiones en BBVA me había ofrecido una rentabilidad media anual superior al 4.4%, lo que unido a la desgravación fiscal hizo que no fuera una mala inversión en absoluto.

Sin embargo aproveché que iba a dejar de ser autónomo para rescatar la totalidad del plan de pensiones. Este es uno de los pocos supuestos extraordinarios en los que la ley permite rescatar un plan de pensiones de forma anticipada, sin ni siquiera esperar 10 años. Un par de semanas después tenía el dinero del plan en mi cuenta corriente, dispuesto a ser invertido de una forma mucho más rentable.

 

Un papá en apuros

Un año antes nació mi hijo. Todo cambia cuando eres padre.Y por supuesto también afecta a mi actividad como inversor. Por esta y otras razones decidí buscar una alternativa a la bolsa. Mi primera opción fue apostar por la tranquilidad absoluta, por lo que pensé en ponerlo todo en depósitos en bancos extranjeros. Ya tuve una experiencia “interesante” en 2017 con el cierre de Nemea Bank en Malta, así que tampoco es que estuviera tranquilo al 100%. Tras varias semanas de análisis decidí que EBN iba a ser el depositario de mi patrimonio, aun sabiendo que obtendría poco más del 1% de rentabilidad. Fue entonces cuando, el 19 de septiembre, el banco anunció que ya no aceptaba contrataciones de depósitos de nuevos clientes.

Todo mi plan se iba al garete. Y lo peor es que todo mi dinero estaba muerto de risa en mi cuenta corriente, ofreciendo una rentabilidad de… ¡sí, lo habéis adivinado! 0%.

Lo que vino después es lo que cambió radicalmente mi vida y lo que, en último término, hizo posible que escribiera este blog.

Esta ha sido la culminación de mi etapa de inversión en mercados tradicionales. Muchos años de análisis, operaciones arriesgadas y bastantes preocupaciones.

¿Cuál es vuestra historia de inversión? Dejadme vuestros comentarios, estoy deseando conocer vuestra opinión. ¡Nos leemos!

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